miércoles, mayo 29, 2024

LA REGULACIÓN DE LAS REDES SOCIALES EN MATERIA ELECTORAL

Andrés Flores

¿Qué es la realidad? Si partimos desde lo más básico, la realidad sencillamente es todo aquello que asumimos por verdadero o cierto. Sin embargo, la realidad como un concepto social, puede llegar a arrojarnos interpretaciones todavía más interesantes que el simple hecho de la sola existencia. Toda vez que la realidad es una certeza que comienza desde la perspectiva personal con la cual es vista y entendida. 

En una sociedad como la mexicana donde de acuerdo a cifras del CONEVAL actualmente existen 46.8 millones de mexicanos en condición de pobreza, prácticamente, poco más de la tercera parte de las y los mexicanos. La realidad se vuelve algo extremadamente subjetivo al contexto social desde el cual cada uno de nosotros crecimos y cómo es que decidimos interpretar realidades sociales transversales que nos atañen a todas y todos, pero que repercuten en nosotros de maneras radicalmente distintas. ¿Acaso todas y todos los mexicanos podríamos asegurar que los derechos sociales son una realidad? ¿Todas y todos tenemos derecho al acceso a la justicia? ¿Derecho a la salud? ¿A una educación de calidad? Dependerá mucho de a quien se le pregunte esto y que tanto le interese o sea capaz de extender los límites de lo que por sí mismo asume como real.

En la política y partidocracia mexicana las cosas suceden exactamente de la misma manera, dependiendo de las características personales probablemente recibirán al mismo evento o mitin de una manera distinta a las demás personas. Ni se diga de su mensaje político. El mismo discurso o mensaje de cierre del proceso de campaña de un político no va a ser percibido igual por aquellas personas que estén presentes para escucharlo, el equipo cercano del político, la militancia del partido, la oposición de este político, los vendedores de alimentos en los alrededores del evento, o incluso un grupo de personas que solo pasaban por ahí, todas y cada uno van a escuchar las mismas palabras, pero se encontrarán recibiendo un mensaje diferente, un mensaje que posiblemente esté diseñado para que en algún sector social en específico despierte emociones que los llamen a la acción, detonando una participación activa y comprometida dentro del movimiento. Pero en muchos otros sencillamente no. Todo dependerá del emisor, el receptor y la forma, momento o medio por el cual este mensaje es dicho, ‘‘la coyuntura’’.

Nuestro sistema político mexicano actualmente cuenta con muchas herramientas para emitir sus mensajes políticos, desde la franquicia postal y el tiempo en radio o televisión administrados por el Instituto Nacional Electoral; los espectaculares, las vallas, el volanteo, los microperforados y viniles para auto; o el medio actual preferido de muchos políticos, las redes sociales. Desde las comunidades virtuales como lo son Facebook, Twitter (Ahora ‘‘X’’), o Instagram, plataformas que permiten a los políticos el entablar una comunicación mucho más cercana a lo que son los eventos masivos, asambleas o mítines, una comunicación bilateral e instantánea, con la posibilidad de que su mensaje político llegue a miles en cuestión de segundos y que la interacción de los usuarios que este generen una conversación que dure horas o inclusive generé ‘‘tendencia’’ y se hable de él aun fuera de la misma red social; hasta las redes pensadas en la creación de mensajes más largos y sofisticados como lo es youtube, una atractiva oferta para reemplazar lo que en su momento fue la televisión abierta, contando con canales y usuarios que con el contenido que transmiten pueden contender en calidad, producción y relevancia contra los más importantes noticieros de cadena, sin embargo con un gasto de operación minimo en comparación a estos noticieros tradicionales; hasta llegando a aquellas redes que por su diseño y naturaleza facilitan el trabajo de posicionamiento con una audiencia que aun no te conoce, todo por medio de sus ‘‘algoritmos’’, tiktok es el claro ejemplo de como la comunicación se encuentra en constante evolución, al impulsar el ejercicio de una comunicación breve, donde si en cuestión de 2 segundos tu mensaje no capta la atención, la audiencia dificilmente te dará la opurtnidad de conocerte, ejerciendo practicas innovadoras en la comunicación no verbal o escrita, priorizando la vista y una evolución al siguiente nivel de lo que en redes sociales como youtube llamamos ‘‘clikbait’’.

Pero no olvidemos algo muy importante, el sistema político mexicano no únicamente son las y los políticos, sus partidos o las instituciones electorales. La política no únicamente es aquella que se hace dentro de campañas, las cámaras legislativas o un cabildo municipal. El factor más importante del sistema político mexicano somos nosotras, las personas. Y nosotras las personas también contamos con herramientas para posicionarnos, emitir mensajes y ‘‘crear discusión’’. Las redes sociales y la virtualidad son el terreno de debate social por excelencia, un mundo de conversaciones e infinidad de temas hablandose de forma simultánea respecto a un mismo asunto, o de algo completamente diferente. Redes creadas para que cada persona usuaria de ellas encuentre un mundo especialmente diseñado para su persona, basado en sus gustos, preferencias, creencias, intereses y hábitos, mundos tan adecuados y ajustables a uno mismo, que visto de alguna manera puede llegar a convertirse en uno de los problemas sociales más difíciles de resolver de nuestra época, dado que segmenta a los usuarios acorde a preferencias, disminuyendo altamente la probabilidad de coincidir con otros usuarios de gustos o preferencias distintas a las suyas, construyendo lentamente un posible escenario social de intolerancia y polarización ante opiniones diversas a lo que uno asume como cierto, normal o real, desacostumbrando a la sociedad al debate constructivo, o a la adquisición de nuevos conocimientos.

Los algoritmos que se encuentran detrás de cada una de las redes sociales, son únicos y particulares dentro de cada red social, sin embargo todos tienen algo en común, su principal meta es el conocer mejor a sus usuarios, y con esta información ofrecerles una mejor experiencia adaptada a sus hábitos e intereses, sumados a las tendencias actuales dentro de la red social. Considero que los algoritmos por sí mismos ya pueden ser considerados una nueva rama de la ciencia de la comunicación política, toda vez que al momento en que un usuario de su red social emite cualquier mensaje, ellos generan un flujo de comunicación en automático, conectando a este usuario con ciertas cuentas de su misma comunidad en la red social, con usuarios que tienen ciertos contactos en común, con personas que comparten algún interés, o en algunos casos como es el caso actual de Tik Tok conectando al usuario con personas al azar con quienes el algoritmo por su inteligencia adquirida considera que el mensaje puede llegar a tener un impacto positivo dentro de esta audiencia a la cual decide enviar el mensaje al azar.

El mundo virtual es una extensión de nuestra realidad, se encuentra diseñado para que veamos y escuchemos únicamente aquello que nos llega a interesar. Sin embargo el mundo virtual y las redes sociales también cuentan con factores que pueden afectar la percepción de los usuarios dentro de su mismo algoritmo, amenazas tan grandes que pueden girar y encaminar la conversación virtual en una red social para que la ciudadanía que las utiliza caiga en engaños que la hagan considerar cierta la información de noticias falsas, o crear tendencias respecto a temas que no se originaron de una forma natural u orgánica dentro de la red social, esto por medio de bots, o softwares que en segundos pueden aumentar los likes, compartidos, comentarios o visualizaciones de los contenidos virtuales. Las famosas agencias de ‘‘amplificación’’ que comúnmente utilizan los partidos políticos para crecer en seguidores y audiencia (aunque sea falsa), generan así algoritmos viciados, perjudicando la democratización política del mundo virtual y las redes sociales, privilegiando nuevamente el posicionamiento y la discusión para quienes tienen los medios y el capital económico en su favor.

La democracia es una expresión de los intereses del pueblo, por ende podemos intuir que el mundo virtual al ser una representación clara de estos, debería de ser una extensión de ellos. Sin embargo actualmente vivimos un momento donde el mundo virtual se encuentra comprometido, debido a diferentes amenazas digitales que se encuentra afrontando. Privilegiando nuevamente el posicionamiento para quienes tienen el capital económico para pagarlo por medio de elaboradas estrategias de redes sociales, estrategias que en muchas de las ocasiones son detonadas por medio de cuentas ‘‘bot’’, un usuario de la red social creado para simular ser una persona física, un ser humano vivo, con existencia fuera de la red social, y estas cuentas son administradas con fines de ataque a la competencia, ridiculizando o desacreditando propuestas, esparciendo noticias o acontecimientos falsos, o en su lugar, cuando es en positivo aplaudir acciones o posturas de personas que realmente no han ganado este reconocimiento por sus acciones.

Sin lugar a dudas existe un gigantesco desarrollo democratico gracias a la virtualidad y apertura del debate público, sin embargo en muchas ocasiones este debate se encuentra viviendo una severa involución, quedando atrapado en mensajes de odio, polarización y crítica a los aspectos más sensibles y privados de la intimidad de un ser humano.

El internet y las redes sociales son necesarias, llegaron para quedarse y juegan un papel fundamental dentro de nuestros procesos democráticos, reducen la desigualdad y ponen el conocimiento y profesionalización académica al alcance de una mayor cantidad de personas. Sin embargo, el uso equivocado de las redes sociales, la corrupción de los algoritmos, las cuentas bot, generan severos problemas en las sociedades que las utilizan.

Considero que es indispensable que regulemos las redes sociales, cuando menos dentro de los procesos electorales y demás ejercicios de participación ciudadana reconocidos por el INE y los OPLE. Toda vez que son el principal medio de comunicación política que actualmente observa la ciudadanía y se encuentran viviendo una severa corrupción de sus algoritmos y dinámicas viciadas dentro de ellas que definitivamente pueden afectar el resultado de una elección, esto al alterar la percepción ciudadana, desinformando y popularizando información falsa, o por medio de cobardes discursos de odio desde el anonimato total.

Estas inmorales acciones son realizadas en su totalidad comúnmente sin realizar la correspondiente fiscalización y reporte de gastos, siendo pagadas en ocasiones con presupuesto público mal administrado o dinero proveniente de medios ilícitos.

Es indispensable que el Estado mexicano comience a entender las redes sociales, las y los legisladores que integran el Congreso de la Unión se posicionen al respecto, abran el debate y legislen el uso político y electoral de estas redes.

Considero que la principal amenaza a la vida orgánica dentro de las redes sociales son las cuentas bot, dado que simulan la opinión y preferencias de una persona, otorgando una voz a un ente que no debería de tenerla, toda vez que quien se encuentra detrás de estas cuentas bien podría utilizar su propio usuario de redes sociales con su nombre real para emitir las opiniones que quiera, en pleno ejercicio de su derecho a la libertad de expresión, sin embargo al hacerlo desde el nombre de una persona inexistente o suplantando el nombre y rostro de otra persona compromete completamente el escenario democratico que pudiera existir dentro de la red social, ni se diga si repite esta mala práctica creando 10, 100 o 1,000 perfiles con estas características. 

Una solución que considero viable es el condicionar la operación a las redes sociales dentro de nuestro territorio nacional por medio de políticas de verificación de identidad, a través del uso de datos biométricos que al momento de crear un usuario en la red social, vuelvan imposible el generar más de un usuario por persona con la misma información biométrica. Nuestras huellas digitales son una enorme herramienta de identidad poco explorada dentro de los mecanismos de seguridad digital. Las instituciones bancarias lo han implementado con exito y considero que por la relevancia de mantener íntegra y auténtica la conversación digital, esta medida puede llegar a ser necesaria, obligando y responsabilizando a su vez a las empresas que administran las redes sociales a resguardar debidamente esta información.

Otras posibles estrategias, es el condicionar a las redes sociales que quieran operar dentro del territorio nacional a implementar procesos de seguridad por medio de la verificación visual cuando son creados usuarios de su red social, esto es algo que ya sucede dentro de algunas aplicaciones de citas que piden tomar en tiempo real una fotografía de tu rostro para verificar que eres la persona que muestras en tus fotos de perfil, o el caso de la aplicación uber que durante la pandemia solicitaba a sus usuarios tomarse una fotografía usando su cubrebocas para poder acceder al servicio y así prevenir contagios. Siguiendo este ejemplo todos aquellos usuarios en una red social que verifiquen su identidad mostrando su rostro por medio de un proceso de registro podrían recibir un distintivo de ‘‘cuenta verificada’’ brindando una seguridad extra a los usuarios de la comunidad con quienes entablan conversación, garantizando ser quien muestran en su perfil.

Es complicado hablar de regulación de redes sociales, toda vez que se pudiera interpretar que se está afectando la esfera de libertades y derechos de la ciudadanía, sin embargo considero que el internet es una herramienta que disminuye radicalmente la desigualdad, genera un escenario democratico con mayor participación y toda mala práctica que comprometa estos avances sociales debería de ser detenida o sancionada. Las redes sociales evolucionan todos los días, nuestra legislación debería de hacer lo también ¿Que no son las leyes un reflejo de la sociedad a la que norman? y ¿Que no el mundo virtual es un reflejo de la sociedad que lo utiliza?. Considero que la respuesta es clara, debemos regular las redes sociales y el uso que se les da en materia electoral.

José Andrés Flores de la Cruz Centeno, es egresado de la Licenciatura en Derecho de la Universidad de Guadalajara. Militante del Partido Morena. Actualmente funge como el Secretario de Asuntos Jurídicos del Comité Ejecutivo Nacional de la Agrupación Política ‘‘Alianza Patriótica Nacional’’. En 2021 se desempeñó como Vicecoordinador General de la campaña a Gobernador de Michoacán del Senador de Morena Cristobal Arias Solis. De 2016 a 2019 formó parte del primer Consejo Político de la Asociación Civil Wikipolítica Jalisco desde el cual participó en el proceso electoral de 2018 en la campaña a Senador Independiente de Jalisco de Pedro Kumamoto y la plataforma de Candidaturas Independientes ‘‘Vamos a Reemplazarles’’. Durante su etapa de estudiante de licenciatura en la UDG se desempeñó como Vicepresidente de la División de Estudios Jurídicos del CUCSH del año 2018 al 2019, representando así ante las autoridades e instituciones a más de 6,000 estudiantes de Jalisco.